Concebido a la manera de los coliseos italianos, el Teatro Real Carlos III esconde tras una fachada sobria un interior de una escala sorprendentemente cercana. Es el teatro que mejor conserva la tipología del siglo XVIII en España.

La arquitectura
La planta rectangular actúa como elemento estructurante del conjunto. La sala se abre en forma de U hacia el amplio cuerpo del escenario, que conserva los peines originales del siglo XVIII. Sobre la planta baja se levantan dos niveles de palcos y, entre ambos, un nivel intermedio de asientos corridos.
Se accede a la sala desde un vestíbulo que ocupa todo el desarrollo de la fachada principal, con dos escaleras que suben a los cuerpos superiores. Bajo la sala, una planta subterránea alberga la cafetería.
La acústica es excepcional, y eso ha permitido programar desde musicales hasta conciertos íntimos de flamenco sin que la sala pierda su carácter.
Aforo y espacios
Las zonas de la sala
Conocer cómo se reparte la sala ayuda a elegir localidad. Estas son las zonas, de la planta baja a la más alta:

Patio de butacas
Concentra la mayor parte del aforo, en filas separadas por un pasillo central. Todas las localidades ofrecen muy buena visibilidad y acústica del escenario.
Balconcillo real
Junto al patio de butacas, con los asientos algo más elevados. La visibilidad desde aquí es excelente.
Platea
Justo detrás del balconcillo real. Se disfruta con gran calidad visual y sonora, aunque en los asientos laterales al escenario la óptica es menor.
Palcos
Doce palcos situados sobre las butacas de la platea, para quien prefiera seguir la función desde una perspectiva más elevada.
Paraíso
La zona más alta de la sala y, por tanto, la de menor óptica y acústica respecto al escenario.

Elementos originales conservados
Cuando arrancó la rehabilitación definitiva, del edificio del XVIII solo permanecían en pie el frontal de cinco arcos y la piedra grabada. El proyecto de Mariano Bayón restauró y devolvió a la sala los elementos que habían sobrevivido:
- Techo neoclásicoLa decoración del siglo XVIII de la bóveda de la sala.
- Techo románticoLa capa decorativa del siglo XIX superpuesta al conjunto.
- Telón de bocaPieza de principios del siglo XIX, restaurada.
- Proscenios, palcos y moldurasReconstituidos con materiales, herrajes y sistemas constructivos históricos.
- Cerchas de cubiertaLas vigas de madera originales que sostienen el tejado.
- Peines del escenarioLa maquinaria escénica alta, original del siglo XVIII.
La inscripción del frontispicio
En la fachada porticada de cinco arcos se conserva la piedra grabada con la inscripción de Juan de Iriarte, oficial mayor de la Secretaría de Estado, colocada en 1768: «Rudos deliciis urbana adjecta». Viene a decir que en Aranjuez se suman las delicias del campo y los placeres de la ciudad. Es la pieza más antigua del edificio que sigue en su sitio.

Ven a verlo por dentro
Las visitas guiadas recorren la fachada, la sala, el escenario y los espacios entre bastidores.
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