El Teatro Real Carlos III afronta una nueva etapa. La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento del Real Sitio y Villa de Aranjuez han acordado impulsar conjuntamente la actividad del teatro, con el objetivo de convertirlo en un referente cultural de la región. El Ayuntamiento asume la programación con el respaldo de la Consejería de Cultura.
Teatro, música y cine
El plan de programación se apoya en tres patas que aprovechan lo que el edificio sabe hacer desde hace más de dos siglos y medio:
- Artes escénicas. Teatro de texto, danza y espectáculos familiares en una sala concebida para ellos en el siglo XVIII.
- Música en directo. Conciertos que aprovechan la acústica excepcional de la sala, capaz de sostener desde un musical hasta un recital íntimo de flamenco.
- Cine. Una necesidad real: Aranjuez no cuenta con salas comerciales, y el teatro recupera así una de sus funciones históricas, la que ejerció durante buena parte del siglo XX.
Un espacio también para ensayar
Más allá de la programación de cara al público, el proyecto contempla habilitar espacios para que compañías de teatro y agrupaciones musicales puedan ensayar en el edificio. Es una forma de que el teatro no se limite a acoger espectáculos ya terminados, sino de que participe en cómo se hacen, y de dar sitio a los creadores que están empezando.
Un edificio con 257 años de historia
El teatro se construyó en 1768 por orden de Carlos III, con proyecto del arquitecto Jaime Marquet, y se inauguró el 14 de mayo de 1769. Es, junto al Real Coliseo de El Escorial, uno de los dos teatros de Corte cubiertos más antiguos que se conservan en España, y el que mejor mantiene la tipología teatral de su siglo.
Tras décadas de transformaciones, una etapa como cine y el cierre de 1989, el edificio fue rehabilitado por el arquitecto Mariano Bayón y reabrió sus puertas en junio de 2014. Puedes leer la historia completa y conocer el edificio por dentro.
Cultura y ciudad
La apuesta va más allá de la agenda cultural. Aranjuez es Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad desde 2001, y un teatro activo suma a esa condición: atrae visitantes, da vida al casco histórico y sostiene la actividad económica de su entorno. Un edificio que se llena es también un edificio que se conserva.
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